MINI-CURSO BRANDING: REVELACIÓN #3

MINI-CURSO: #3 REVELACIÓN

*Video grabado y editado tal y como se explica en Branding Low Cost.
**Imagen y sonido captados usando un teléfono móvil.

Si has llegado hasta aquí estoy seguro de que ya conoces perfectamente la importancia del branding y has decidido aplicarlo en tu empresa o proyecto, por lo que no tengo que seguir insistiendo en sus ventajas para convencerte.

Para lo que tal vez necesites un empujoncito es para comenzar cuanto antes.

¿Por qué deberías empezar a trabajar tu branding desde el principio?

Tanto si todavía estás pensado en lanzar tu proyecto como si ya llevas un tiempo considerable en el mercado, voy a darte dos buenas razones para no postergar más esta decisión tan sumamente importante:

1. Alcanzarás antes tu punto de equilibrio

Si todavía no has lanzado tu proyecto o te encuentras en las primeras fases de desarrollo del mismo, trabajar tu marca AHORA, te permitirá empezar a generar beneficios mucho antes.

Pero, ¿por qué?

Puesto que la mayoría de empresarios y emprendedores retrasan la decisión de trabajar su marca hasta que las cosas “les vayan bien”, cuando nos encontramos ante una empresa con una marca bien trabajada, automáticamente asumimos que las cosas ya le deben estar yendo bien, o muy bien, e inconscientemente justificamos estos buenos resultados atribuyéndole una serie de características comunes a toda empresa de éxito: seguridad, calidad, profesionalidad, etc.

Por tanto, si trabajas tu branding desde un principio, te estarás aprovechando de esta asociación inconsciente que se produce en la mente de tus clientes potenciales quienes te atribuirán las mismas características que a otras empresas que han tenido que luchar durante años para conseguir ese mismo reconocimiento. Y esto, por supuesto, se traduce en más ventas.

Ejemplo:

En una ocasión contactó conmigo un empresario del sector del calzado, pues había invertido una cantidad considerable de dinero en elaborar una pequeña producción de zapatos de señora de muy alta calidad pero sin plantearse como iba a venderlos después, compitiendo con otras marcas ya consolidadas en el mercado y a los mismos precios.

Estrategia seguida: crear una tienda online con un trabajo de branding más potente que el de su competencia directa: naming, logotipo, página web, fotografía, etc.

Inversión en marketing: 0€

Resultado: en menos de un mes había vendido toda la producción, encargado fabricar la siguiente y subido los precios un 30%. Todo a través de Internet y sin necesidad de comercial o intermediario alguno.

Por qué: trabajando la identidad visual desde un principio, mimetizándola y mejorándola en relación a la de su competencia, nos apoderamos de las asociaciones positivas que estas marcas habían tardado años en crear en la mente de sus clientes y eliminamos la ansiedad que genera el comprar una marca nueva en una página web desconocida.

2. Te permitirá multiplicar tus beneficios

Si tu negocio ya lleva un tiempo en marcha y lo que quieres es darle un buen empujón y aumentar tus beneficios, es hora de trabajar tu branding.

El simple hecho de definir el tipo de cliente al que quieres dirigirte o de mejorar tu identidad visual pueden permitirte multiplicar tu ingresos de la noche a la mañana.

Además, cualquier otra acción o estrategia llevada a cabo en tu negocio tendrá mucha mejor rentabilidad si ya existe un trabajo de branding previo.

Ejemplo:

A principios de 2.015 un equipo de emprendedores que había montado una agencia de marketing me pidió ayuda, pues estaban perdiendo la motivación por su trabajo y pensando en cerrar y dedicarse a otra cosa.

El problema era que tres años atrás, cuando abrieron su agencia de marketing, empezaron ofreciendo sus servicios a precios muy reducidos. Según me contaron, decidieron fijar esos precios porque les hacia sentir bien el pensar que así ayudaban a otros emprendedores como ellos a impulsar sus respectivos proyectos.

Sin embargo, al poco tiempo se dieron cuenta de que el tipo de cliente que se ponía en contacto con ellos no apreciaba en absoluto su trabajo, se quejaban absolutamente por todo y al poco tiempo cancelaban los servicios contratados argumentando que éstos eran muy caros, por lo que nunca se atrevían a subir sus precios.

Solución: definir el tipo de cliente con el que les gustaría trabajar, diseñar una nueva identidad visual en consonancia con sus nuevos objetivos/clientes y… multiplicar sus precios por cinco.

Resultado: A pesar de haber subido los precios, en menos de tres meses conseguimos multiplicar los beneficios por dos, reducir la carga de trabajo a la mitad y trabajar con clientes más serios, con mayor formación y sobre todo que apreciaban su trabajo.

Por qué: los precios excesivamente bajos y su identidad visual algo desfasada e infantil creaban desconfianza y rechazo precisamente en el tipo de cliente al que pretendían atraer.

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